sábado, 27 de abril de 2013

La problemática legal de nuestro fut


En el link  http://ernestocedeno.com/archivos/ContratoDepatrocinio.pdf    se puede observar el contrato de patrocinio entre la FEPAFUT y la empresa cervecera, siendo un hecho público y notorio, la medida cautelar (secuestro) que pesa sobre la organización panameña de futbol, que pudiera afectar el sueño de todo un país: “el ir a nuestro primer mundial, en la selección mayor”.
¿Quiénes podrían ser los responsables, según mi óptica estrictamente legal?
El grado de responsabilidad o no de cada cual, queda a criterio del lector.

1.       La Junta Directiva del 2010, de la FEPAFUT por pautar un contrato de patrocinio, con poca equidad, debido a que son grandes los beneficios del patrocinador, pero pocos lo del ente deportivo, en mi concepto. El patrocinador obtiene: el derecho a la primera opción sobre la prórroga del contrato; el derecho a cobrar en caso de ser contratista afectado, por el valor global del contrato, más lo correspondiente a las pérdidas, daños y lucro cesante y el más importante: los 16 derechos que se listan en la cláusula quinta del contrato; mientras que la FEPAFUT, solo percibe 120,000.00 anual, por cuatro años, (480,000.00 en total) pero dentro de un periodo de clasificación mundialista, en donde gravita la bonanza económica.
2.       La Junta Directiva Actual, por rescindir unilateralmente el contrato firmado, a sabiendas que podría afrontar un proceso legal en su contra, con las implicaciones que todo buen padre de familia, debió prever. La ignorancia es inexcusable y la falta de previsión es censurable.
3.       La empresa secuestrante, toda vez que bien pudo iniciar primero, el arbitraje y en firme el laudo arbitral (la sentencia de los árbitros) pudiera haber ejercido su derecho al cobro, y si fuera el caso, a través del embargo, inclusive. La FEPAFUT es un ente registrado a nivel local e internacional, por lo que no debiera, a lo legal, canalizar sus donaciones oficiales del Estado, la de los organismos internacionales y la de sus patrocinadores por medio de fundaciones, en fraude del acreedor, salvo que existiese la complicidad corrupta de los donantes. (Los bienes de las fundaciones son inembargables). La premisa difiere a la del común deudor, que puede hacer transacciones amarillas, para afectar y engañar a los que le debe. En un país ideal, los donantes serios y honestos, no se prestan para actos de corrupción.
Mi deseo es que se dirima voluntariamente el conflicto contractual consabido, para el beneficio  absoluto de nuestro futbol nacional.

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