martes, 30 de julio de 2013

Caso Mejía



Parto diciendo que no hay norma jurídica que faculte a un juez, a llevarse los expedientes para su casa, para seguir trabajándolos. Por tal motivo, tal práctica no cuenta con el asidero legal idóneo, ni mucho menos del constitucional; toda vez que los funcionarios solo pueden hacer lo que la ley permite hacer. (Principio de estricta legalidad, en rango constitucional en los artículos 17 y 18).

En ese sentido, el presidente de la Corte Suprema, instruyó a que se presentara una denuncia contra una magistrada en el interior, por la presunta sustracción de expedientes judiciales, misma que se presentó, en base al artículo 363 del código penal.

En la audiencia propia del sistema acusatorio, cuentan los medios, que el magistrado Jerónimo Mejía  dijo que era una práctica de los jueces y funcionarios, sacar expedientes para adelantar el trabajo en casa. De allí que un ciudadano, presenta denuncia en la Asamblea contra él, en donde el delito principal, que se le endilga, es la apología del delito.

Mi criterio.

Aunque es irregular y peligroso,  que los jueces se lleven expedientes para trabajarlos en sus casas, esa apreciación del magistrado Mejía, no constituye apología del delito, ni delito alguno, por lo siguiente:
1.   El magistrado dijo su opinión, en una audiencia en donde su criterio no decidió nada, ya que el mismo, no fue vinculante, ya que los otros dos magistrados, (estaban los tres magistrados en la audiencia), no dijeron nada, y en la sala penal, las decisiones las toman entre los tres. Puede ser sólo una opinión disidente y minoritaria sobre un tema y por eso, nadie debiera ser juzgado ante ningún tribunal ni foro.
2.      El Presidente la Corte, que es el representante legal del órgano judicial, ya ha enviado una circular a los jueces en donde les dice que no pueden llevarse los expedientes a las casas; de tal suerte que a nadie, se le está alentando a violar la ley.
3.      En sentencia de 24 de junio de 2008, de la Sala Segunda de lo Penal, se prohijó la tesis de que "la apología es la exaltación o elogio de lo ilícito. Implica conspirar hacia la desobediencia pública en contra del Estado y el orden establecido.” De lo expuesto se colige que la opinión del magistrado Mejía, no encuadra dentro del tipo penal aclarado por la Corte, ya que su criterio, fue sólo un criterio que no causó estado, ni exalta la irreverencia del no cumplimiento de la ley.

La denuncia a mi juicio, no debiera ser admitida, en la Asamblea Nacional por el criterio antes expuesto por el suscrito.  Admitir la misma, crearía un precedente funesto, para el estado de derecho, que podría hacer sucumbir la paz social.



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