domingo, 11 de agosto de 2013

Las contrataciones directas gubernamentales




Las contrataciones directas, son al parecer, el pecado original de los gobiernos, que merecen redimir.
Estas son legales, si se ajustan a la normativa de la contratación pública panameña.

Con la ley 41 de 2008, se eliminó el acto público, para las CONSULTORIAS hasta por la suma de B/.300.000.00; de igual manera, en esa época, todas las compras de equipos, considerados como de seguridad del Estado, se empezaron a contratar libremente.

Con la ley 48 de 2011 se ha afectado la transparencia de los actos públicos, ya que permite, la contratación libre y directa, en favor de un solo proveedor, que podría ser hasta en grado de perpetuidad, en varios ítems, de manera inconstitucional, a mi juicio. (Véase el artículo 62, parágrafo, literales c y d,  de la ley 22 de 2006, Texto Único)

Quien suscribe ha demandado por inconstitucional esta ley, pero la Corte Suprema de Justicia, Pleno, tiene más de dos años, sin que siquiera la haya admitido, para que se haga viable, todo el inicio del proceso largo del caso. A mi juicio, la Corte para esta demora, no tiene un basamento legal adecuado. (La demanda tiene el número 409-11).

Hoy contrataciones directas son motivo de noticias, debido a que en algunas, los contratistas, son de reciente creación. Para mí, esto no tiene explicación, ya que si bien, no hay norma que impida que se contrate con una empresa nueva, podría ser objetable, que el Estado contrate con ellas, debido a que podría ser el producto del apoyo del “contacto” o del tráfico de influencias y eso es reprochable. Merecemos una explicación sobre esto.

¿Cómo se puede explicar, con seriedad, que a una empresa  nueva se la haya dado una contratación directa, si se acaba de constituir y nadie la conocía, antes? 



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