sábado, 1 de febrero de 2014

El amor al País



Decimos que amamos al país; pero no les enseñamos valores a nuestros hijos y ni practicamos los mismos.
Decimos que amamos al país; pero deseamos acceder a un cargo púbico, únicamente para ver, cómo podemos resolver ilícitamente, nuestras necesidades.
Decimos que amamos al país; pero no valoramos al semejante.
Decimos que amamos al país; pero practicamos la cultura del juega vivo en nuestras acciones.
Decimos que amamos al país; pero sembramos cizaña, en los medios de comunicación y en las redes sociales, indignamente.
Decimos que amamos al país; pero nos hacemos los dormidos en los colectivos para no brindar cortesía, a las damas y a los adultos mayores.
Decimos que amamos al país; pero arrojamos basura en las calles de manera desagradable.
Decimos que amamos al país; pero nos da igual cuando izan o arrían la bandera o cuando cantan el himno nacional.
Decimos que amamos al país; pero no nos interesan los actos cívicos.
Decimos que amamos al país; pero juzgamos a los demás, según las apariencias y no con justo juicio.
Decimos que amamos al país; pero no respetamos los bienes ajenos.
Decimos que amamos al país; pero no nos interesa participar en los procesos, de toma de decisiones.
Decimos que amamos al país; pero nos resistimos a cumplir las leyes.
Decimos que amamos al país; pero no pagamos los impuestos.
Decimos que amamos al país; pero no mantenemos nuestras tradiciones culturales.
Decimos que amamos al país; pero no respetamos sus instituciones.
Decimos que amamos al país; pero no vigilamos el correcto desempeño, de los funcionarios que hemos elegido.
Decimos que amamos al país; pero no damos buenos ejemplos con nuestra conducta.


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