domingo, 15 de marzo de 2015

Lo bueno, lo malo y lo feo, del juicio Moncada



Lo bueno

Políticamente fue un éxito. Se evitó que el caso llegara a debate en el Pleno de la Asamblea, en donde pudiera pervertirse el resultado. Hubo la certeza de un castigo, hacia la persona que confesó su delito. Se elevó en alguna medida, la imagen de la Asamblea Nacional. No se descongelaron las cuentas cauteladas, que pasaron a órdenes del Ministerio Público.

Lo malo

1. No se entiende como una persona que confesó un enriquecimiento injustificado, quede eximido de responder por el cargo de corrupción de funcionario, que se deriva del anterior delito y en donde siempre participa, por definición, un particular corruptor.

2. Nunca se logró escuchar, en la aceptación de los cargos, que el imputado planteara, (nadie se lo preguntó en el juicio), como se concretó, el enriquecimiento injustificado, ya sea, si por la venta de fallos, donaciones de proveedores, etc., para conocer con ello, si otros de sus colegas, participaron en el ilícito o no.

Lo feo

El vicio en el proceso. A guisa de ejemplo, lo siguiente.

1. Una investigación que debía demorar dos meses, por virtud de lo que dispone el artículo 470 del código procesal penal, como procedimiento especial hacia los magistrados, se alargó porque, se aplicó convenientemente, normas generales del mismo código, (artículos 502 y 504 Ibídem) que no debían aplicarse, conforme a las reglas de interpretación legal (lo especial priva sobre lo general).

2. Se ordenó una detención domiciliaria al hoy ex magistrado, por parte de las juezas de garantías, cuando lo procedente era que lo hubiese ordenado el Pleno de la Asamblea Nacional, como ente competente para juzgarlo, en estricto apego al artículo 216 constitucional.

3. La composición y algunas de las actuaciones, de las juezas de garantías, no se apegaron al criterio de la imparcialidad, como debía darse en un proceso transparente y garantista.


No hay comentarios:

Publicar un comentario