jueves, 20 de agosto de 2015

El sistema de justicia colapsó

El que no ha entendido, que nuestro sistema de justicia ya colapsó en Panamá, no desea ver la realidad de nuestros tiempos.

Urge materializar una constituyente, que permita en el futuro, la reingeniería de nuestro sistema de justicia, entre otros puntos.

Las gotas que han derramado el vaso.

1. Caso Alejandro Garúz. El Pleno de la Corte Suprema de Justicia, el 06 de febrero de 2015, declara legal su detención preventiva, fallando un Habeas Corpus, diciendo que no sólo debe verse el quantum de la pena para decretar la detención. La corte dijo:

“Constituye un verdadero despropósito, cualquier interpretación que conduzca al absurdo. Así lo ha señalado la Corte en varias decisiones, estableciendo que toda interpretación que conduzca al absurdo debe ser desechada (véase, entre otras la sentencia de 4 de octubre de 1994 de la Sala Penal). En ese sentido, conduce al absurdo una interpretación que pretenda confinar la detención preventiva sólo para los casos en que la pena mínima de un delito sea de 4 años de prisión, sin importar si en un caso concreto la libertad del imputado puede conducir a la comisión de otros delitos graves o a la destrucción de pruebas o a poner en riesgo la integridad de otras personas o a la posibilidad de fuga, sobre todo si la pena que se podría imponer supera con los 4 años de prisión (lo que dispara toda alerta acerca no sólo sobre el peligro de fuga, sino de las otras exigencias cautelares). Pretender que la pena mínima de 4 años es una patente para que se puedan poner en riesgo otros bienes tutelados o hacer nugatorio el propósito del proceso, es una visión que no está de conformidad con el derecho en general, con el derecho constitucional, con los derechos humanos y con el proceso. En el caso que nos ocupa, estamos en presencia de unos hechos punibles que se cometieron reiteradamente, desde el mismo aparato del Estado que estaba encargado precisamente de proteger a las personas de crímenes graves, contra personas que no estaban siendo investigadas, sin la previa obtención de las correspondientes autorizaciones judiciales, para fines no legales, quienes han visto su intimidad gravemente lesionada, hecho que fue reiteradamente ejecutado, lo que da una apariencia de ser una conducta sistemática, que por su reiteración la hacen patéticamente grave”.



No obstante lo anterior, el juez de la causa, inferior jerárquico de la corte, evidentemente, tiene otra posición, sobre este caso y la plasmó en su independencia judicial, cuando cambio la detención preventiva del prenombrado en el centro carcelario.



Quien suscribe, prohíja la tesis de la Corte Suprema de Justicia en PLENO, en los términos expuestos.



2. El problema de las medidas cautelares, que cada funcionario de instrucción, en el Ministerio Público, a su prudente arbitrio, las impone a veces de manera, hasta desproporcionada y sin honrar la uniformidad en muchos casos. No todo indagado, merece la cárcel preventiva.



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