sábado, 3 de octubre de 2015


No se entiende, como a personas investigadas, por la misma comisión de supuestos delitos, estén en detención preventiva unos y otros investigados no.

No se entiende, como los hijos del pueblo, que cometen infracciones, no gozan de las mismas medidas cautelares y de domicilio preventivo transitorio, que los de alto perfil investigados.

No se entiende, como los casos contra los Diputados, en la corte suprema de justicia, se demoran en exceso.

No se entiende, como las denuncias contra los magistrados de la corte suprema de justicia, que están radicadas en la Asamblea Nacional, no avanzan rápidamente.

No se entiende, como el funcionario de instrucción, en el Ministerio Público, impone las medidas cautelares severas, sin honrar la uniformidad en muchos casos.

No se entiende, como no se han nombrado aún,  los reemplazos de los magistrados en la corte suprema de justicia, que corresponden.

No se entiende, como el señor contralor, no ha auditado aún la administración de las partidas circuitales, para saber si alguien tendría que comparecer en el futuro ante la justicia, para responder por sus actos.

No se entiende, como algunas personas de alto perfil, involucrados en la otrora administración pública cuestionada, no son sometidos a los rigores procesales, como otros, en similares causas.



Posibles causas del síntoma.


1. La politización de la justicia. A veces la justicia selectiva, responde sólo a casos concretos.
2. La falta de capacidad de los organismos encargados de administrar la justicia.

3. La falta de unificación en los organismos rectores, para la imposición de las medidas cautelares.
4. La falta de rendición de cuentas de las autoridades, hacía la ciudadanía.
5. Las instituciones penales y penitenciarias, no funcionan bien.

6. La falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades, cuando se conoce por los medios de comunicación social, que se ha resquebrajado el orden legal.


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