viernes, 4 de diciembre de 2015

La contraloría que todos queremos



La Contraloría General de la República, por definición, es un organismo estatal independiente, de carácter técnico, cuya misión principal es la fiscalizar, regular y controlar los movimientos de los fondos y bienes públicos.

Debiera actuar siempre con sabiduría, prudencia y anchura de corazón.

No obstante lo antes dicho, este ente juega un papel preponderante en la buena ejecución del presupuesto general del Estado. Si no labora eficazmente, se convierte en una entidad obstaculizadora a ultranza. Uno no debe trancar la administración pública, por ignorancia, o por ínfulas de poder etc. Otrora un Contralor pretendía, de manera abusiva, intervenir en la aprobación o desaprobación de los pliegos de cargos y especificaciones de los actos públicos de todas las entidades del Estado, como co-administrador y la Corte Suprema de Justicia, Sala Tercera le dijo, que no tenía facultades para ello. Sentencia del 13 de octubre de 1993.

He escuchado quejas de funcionarios objetando algunos aspectos de labor de la Contraloría, pues demora los refrendos de manera innecesaria, en ocasiones.

Es de sabios defender el Control Previo que ejerce el Ente Superior de Control, sobre los actos administrativos que afecten o puedan afectar un patrimonio público, antes que tal afectación se produzca, con el propósito de que se realicen con corrección, dentro de los marcos legales y con razonabilidad económica, sin embargo, esta función noble, no debe afectar el progreso del país.


Si la Contraloría ha detectado fallas en el manejo de la cosa pública, su deber es el de tomar las acciones preventivas y las correctivas, dado el caso, pero de manera inmediata y efectiva en beneficio de Panamá.

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